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viernes, 25 de noviembre de 2016

CAPÍTULO III.- LENDAAC SE ADENTRA EN UN MUNDO DE SOMBRAS.

Allatrix o Allenda continuó guiando a Lendaac, por Darkfield como los humanos llamaban a esa parte de la ciudad, que un día muy lejano era el fascinante mundo de Omacor. Allenda le llevó a ver lo que quedaba del bello Omacor, que ahora se había convertido en un mundo frío, oscuro y aterrador. Ella prefería que la llamaran Allatrix, ya que si los vasallos de la Sombra oían su nombre original podrían apresarla e incluso ajusticiarla. Gracias a Allatrix y su poder, Lendaac pudo ver cómo era Omacor. Allatrix tenía el poder de la traslación, todo aquel que deseara verla y consiguiera verla, podía proyectar mediante sus recuerdos originados de su vida pasada, la historia de la antigua Omacor para que se conociera su historia y su pasado.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Capítulo II.- Menbat

Menbat, la ciudad situada al noreste de Omacor, el país de los seres mágicos, alberga una infinidad de seres a cada cual más peculiar.
Los menbáticos así es cómo se les llama a los ciudadanos de Menbat, forman parte de clanes diferentes y cada cual ocupa un roll asignado en su sociedad un tanto jerarquizada.
Nos encontramos ante una multitud de poblados y estados dentro de un mismo país; Desde los duendes hasta los seres más oscuros como ogros y los seres más huraños del país: los gigantes del norte. Todos ellos le debían un tributo al Rey, que antes de que la sombra lo invadiera, él era quien gobernaba aquella poderosa nación, su nombre era Navy, Rey de Menbat. A su vez en cada poblado había un sacerdote y un rey o gobernador de ese “distrito”.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Alaric, El Cazador de Sombras

Es de noche, miro el reloj y son las 5:15 de la mañana, algo me alerta en la oscuridad de la noche, veo un reflejo en el espejo en medio de esa inmensa oscuridad, son las luces de una ambulancia y las de un coche policial. Algo me alerta, Algo ha pasado. Algo va mal.

Me levanto, me siento en el borde de la cama. Miro el móvil,no tengo nada. Me levanto me dirijo al escritorio y enciendo el ordenador. Espero, se enciende y clico en el correo electrónico y voilà tengo tres mensajes en mi bandeja de entrada. Me pongo el uniforme y de manera inmediata me dirijo a la oficina.

Antes de salir me suena el busca, eso indica que todo lo que tenía en mente realizar esa mañana debía posponer lo y transformarme en lo que soy cuando llega la oscuridad en: El Cazador de Sombras.

Sí ese soy yo. Hola, mi nombre es Alaric Reistbauncher y soy El Cazador de Sombras.

viernes, 1 de marzo de 2013

Capítulo I.- Lendaac



Mi nombre es Lendaac nací en Nueva Jersey, mis padres murieron en un accidente de coche cuando nos dirigíamos hacia el aeropuerto, donde mi familia y yo cogeríamos un avión para ir a ver a unos familiares que tenemos en España. Pero al final ese avión nunca lo cogimos y mi hermana pequeña, Thressa y yo, nos quedamos huérfanos en ese fatal accidente, del cual sobreviví a duras penas.

Yo me describo como un chico normal, del montón donde mi aspecto físico precisamente no es lo que me preocupa de mí; soy alto con una musculatura prominente pero sin llegar a la exageración, mis brazos y piernas son fuertes y curtidas debido al trabajo al que me dedico en el campo, mi piel es tostada pero sin llegar a ser moreno del todo, es el típico tostado tras trabajar todo un verano. Desde el accidente se quedó en mi piel una extraña marca que recorre toda la parte de atrás de mi cuerpo desde el omóplato hasta llegar a parar a mi muslo izquierdo.

Al principio esa cicatriz era una acumulación de rasguños unidos con grava, pero a medida que ésta curaba, se quedaba una forma espeluznante en ella. Se quedó a medida que pasaba el tiempo, una imagen alargada, imitando a la figura de un lobo, pero más desfigurada puesto que en la piel se estira.

En un principio no le di importancia a la forma de la cicatriz ya que nunca me había causado problemas aparentes, excepto una noche… esa fue la fatídica noche en la que me pasó algo terrible y que no quería, ni podría haber creído que pasaría nunca, porque era algo imposible. Esa noche la luna estaba más alta que de costumbre y relucía y llenaba todo el cielo…esa misma noche me convertí en algo que jamás podría haber imaginado.